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Centro Histórico de la Ciudad de México, Distrito Federal |
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El
Centro Histórico, comúnmente conocido como "el
centro",
está considerado como uno de los lugares más bonitos del país
y uno de los principales centros turísticos del mundo. Esta maravilla
cuenta con cerca de 1 500 edificios, entre templos, museos, hoteles, tiendas,
galerías, teatros y centros culturales, muchos de ellos catalogados como
monumentos históricos o artísticos. En 668
manzanas y una superficie
de 9.7 kilómetros cuadrados, se resumen historias de
la época prehispánica, colonial, independiente y moderna de nuestro
país.
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El
Zócalo es uno de los lugares históricos más importantes
de México, además de ser el segundo más grande del mundo.
Desde 1521, cuando los conquistadores trazaron la entonces “Nueva Ciudad”,
hasta nuestros días, la también llamada Plaza
de la Constitución ha sido la sede de millones de ritos, protestas nacionales y fiestas populares
que llegan a su máxima manifestación todos los 15 de septiembre
con la conmemoración de la independencia de México. Entre la música
de los tambores, la bandera que se iza todos los días y los bailes de
los danzantes, la explanada de 240 metros por lado está rodeada por algunos
de los edificios más bonitos. Al norte está la Catedral, al noreste,
la zona arqueológica del Templo Mayor; al este, el Palacio
Nacional; al
sureste, la Suprema Corte de Justicia de la Nación; al
sur, las oficinas del Departamento del Distrito Federal; al oeste, el portal
de Mercaderes; y al noroeste, el Nacional Monte
de Piedad.
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Hoy
es uno de los puntos de visita más importantes del
Centro Histórico y, en el pasado, fue el corazón
político y religioso de Tenochtitlan, la gran ciudad
de los mexicas. El recinto ocupaba un área rectangular
de
3 900 metros cuadrados. Se hizo en siete etapas y
llegó a medir 60 metros; en su cima, había
dos templos, uno dedicado al culto de Tlaloc y el otro
a Huitzilopochtli.
Puedes entrar a su museo, el cual tiene ocho salas en donde se exhiben objetos
precolombinos provenientes de más de 110 ofrendas, y puedes, además,
recorrer la zona arqueológica por un andador que permite ver las ruinas
de cerca. Observarás, entre muchas cosas, representaciones de cabezas
de serpientes y la réplica del monolito de la Coyolxauhqui o diosa de
la luna, que sirvió como recipiente para los cuerpos de los hombres que
eran sacrificados.
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Considerado
como el principal foro de arte y cultura
en México,
este Palacio combina dos estilos: el Art Nouveau en su
exterior y el Art Deco en su interior. La construcción
de este impactante edificio empezó en 1905 y duró casi
treinta años. La fachada está hecha de mármoles
de distintas procedencias y está decorado
con esculturas; su interior tiene motivos geométricos
y prehispánicos y está ornamentado con murales
de Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro
Siqueiros, Rufino Tamayo, Jorge González Camarena
y Manuel Rodríguez Lozano. También sobresale
la cortina de mosaicos de cristal que engalana su teatro
principal, el cual tiene capacidad para 2 000 asistentes
y es considerado uno de los más notables del país.
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Te
interesará saber que el principal templo católico
de nuestro país es también la
Catedral más
grande de Latinoamérica. Construida con cantera gris, esta
joya arquitectónica mide 110 metros de largo por 54.5 de
ancho. Su construcción inició en 1573 y fue terminada
hasta 1813 por el arquitecto y escultor neoclásico Manuel
Tolsá. Consta de una nave central de 30 metros de altura,
dos procesionales y dos que ocupan las capillas, además
de tener 51 cúpulas, 74 arcos y 40 columnas. Las bóvedas
y muros son de piedra y el piso es de mármol de Puebla.
Tiene cinco grandes altares, 14 capillas, un coro ornamentado
en estilo barroco, una crujía, una sala
capitular, una sacristía, dos vestidores y cinco puertas
principales. La torre oriental tiene 18 campanas y la occidental,
siete. Refleja varios estilos arquitectónicos, ya que cuenta
con elementos renacentistas, barrocos y neoclásicos que
la hacen única en su género.
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El
Palacio Nacional es la sede de la
presidencia de la República.
En 1562, la Corona española le compró el
edificio al hijo de Hernán Cortés y desde
entonces fue la sede del gobierno colonial. En 1896 Porfirio
Díaz instaló la campana de Dolores sobre
el balcón central y desde entonces es costumbre
que el presidente celebre el grito de la independencia
el 15 de septiembre en la noche desde ahí. En su
interior pueden admirarse varios murales de Diego Rivera.
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La
Alameda Central, considerada como el
primer parque público
de la ciudad, ha sido un sitio de reunión para todas
las clases sociales. Podrás pasearte por sus senderos
para recordar aquella época en la que jóvenes
y doncellas los recorrían y allí mismo iniciaban
bellos romances, después de muchos gestos y señas
con pañuelos y abanicos, ante los ojos ciegos de
los chaperones. La Alameda, uno de los paseos que la emperatriz
Carlota más disfrutaba, fue creada en el siglo XVI
por el Virrey Luis de Velasco. Su nombre viene de los álamos
que fueron sembrados y reemplazados al poco tiempo por
fresnos y sauces. Luego del apogeo de dicho virrey, la
Alameda decayó y fue bardeada por siglos, hasta
que Felipe V ordenó que se construyeran varias
fuentes, se sembraran nuevos árboles y se ampliaran
los portones. En 1775 se ampliaron las calzadas laterales
haciendo de su forma un rectángulo y se construyeron
cuatro fuentes nuevas. Benito Juárez derribó sus
muros e introdujo iluminación. Por su parte, Porfirio
Díaz retomó la costumbre de organizar recitales
de música en La Alameda.
La enorme diversidad y los múltiples contrastes
del Centro Histórico lo hacen ser un lugar tan esplendoroso
y dinámico que no podríamos terminar de enumerar
todos sus atractivos.
Para conocer divertidas actividades
y más sitios
por visitar en el centro (como museos, iglesias y recintos),
haz clic aquí.
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